Patricia: una mujer que sabe preparar ricos postres – Periódico El Caribe



Patricia Reyes incursionó joven en el negocio de los dulces con Delicias by Patricia.
Los favoritos de sus clientes son los dulces de coco y naranja, aunque en su menú hay de cajuil y tomate

Patricia Reyes es una mujer luchadora y madre de dos hijos, que se ha esmerado para sacar a su familia adelante, siempre siguiendo los caminos de Dios.

A pesar que desde muy joven incursionó en el negocio de los dulces con Delicias by Patricia, fue luego de la muerte de su esposo que incrementó la producción de platillos, incluyendo en su lista comidas típicas de su lugar de nacimiento, Azua.

“Cuando falleció mi esposo, mi hija apenas iniciaba el bachillerato, por eso decidí aumentar la cantidad de dulces. Al inicio vendía alrededor de veinte potes pero luego los pedidos eran de cincuenta en adelante”, le cuenta la emprendedora mujer al periódico elCaribe. Ha sacado espacio de su agenda de trabajo para rememorar como ha sido todo el trayecto hasta llegar a lo que es hoy.

Los postres favoritos de sus clientes son los de coco y naranja, aunque en su menú están incluidos los de cajuil y tomate. Además vende arepas, pan de maíz y majaretes. Conjuntamente con sus delicias, prepara por encargo almuerzos tradicionales del sur, como el chenchén con chivo y el chacá.

La emprendedora expresa que tuvo una infancia marcada de inocencia y unión familiar, destacando que su padre era agricultor y su madre ama de casa y que juntos lucharon para criar a sus diez hijos (tres hembras y siete varones), siendo Patricia la menor de las hijas.

Patricia manifiesta que su inspiración fue una hermana de su madre quien se dedicaba al mismo negocio y que al iniciar sus primeros clientes fueron los colmados aledaños a su casa.
“Siempre he sido independiente y queriendo sustentar mis propios gastos y algunos antojos de la adolescencia inicié con los palitos de coco, los cuales vendía a los colmados que estaban cerca de casa”. explica. Se le puede ubicar vía el 809-867-6890.

Gracias a la buena aceptación que tuvo por parte de sus compradores, pudo comprobar que a las personas les gustaba la manera en la que hacía sus creaciones y esto la llevó a preparar algo más que dulces. “Cocino porque me gusta y más si se trata de consentir a mi familia. Desde que inicié este camino comprobé que a todas las personas les encantaba mi sazón y que tenía el don de transportarlas a través de mis creaciones. Me gusta que la gente sea feliz, para mí no tiene precio”.

Patricia afirma que sus productos son irrepetibles ya que cada uno tiene un sabor único y característico potencializado a base de amor, dedicación y los más altos niveles de compromiso que según ella, se ven evidenciados en cada entrega y en la satisfacción del cliente. Aunque en estos momentos no tiene local, el crecimiento de su negocio ha sido significativo porque cuenta con una gran cantidad de encargos.

“Le doy gracias a Dios por cada una de las personas que han hecho posible este crecimiento. Han sido muchos años de sacrificio pero con la ayuda de mis hijos y mucho esfuerzo hemos rebasado las vicisitudes”, expresa Patricia.

El ingrediente principal para que sus pedidos sean perfectos, es utilizar productos frescos y naturales y no abusar de los endulzantes. “Un dulce puede ser sabroso y saludable, más no empalagoso”.

A pesar de que por la pandemia del coronavirus las ventas han bajado, asegura que este negocio es rentable y explica que los potes de dulce de naranja cuestan alrededor de RD$300 y los de coco RD$250 y si a esto se le incluye el servicio de la comida, los ingresos son más que suficientes para subsistir.

“Con las ganancias puedo sacar el dinero de los ingredientes para la elaboración de los postres y también obtener las ganancias que me permiten ayudar a mi familia”. Patricia Reyes manifiesta que sin el apoyo de sus parientes nada de esto sería posible, ya que ellos son el motor para crear cosas nuevas cada día.

“Mis hijos han sido un gran apoyo, ellos son la fuerza que me hace seguir adelante. Son mi mejor equipo, trabajamos juntos por los mismos intereses, salir adelante de la manera más honesta”. Dice que uno de los legados que quiere dejar a sus hijos y nietos es el valor de luchar por sus sueños sin pisotear a nadie y siempre apoyados en los buenos principios.

Exhorta a todos aquellos que tienen una idea empresarial a creer primero en sí mismos ya que esta es la clave para sacar adelante cualquier negocio y lo segundo es hacer todo con disciplina y esmero.

Parte de las delicias que se preparan.

El menú de Patricia es bastante amplio.

El majarete es muy solicitado.

Los dulces tienen un amplio público.

Un inicio fuerte, pero ha ido por un buen camino

“Los inicios son fuertes pero no hay éxito sin sacrifico”, sostiene Patricia Reyes. Para ella, su proyecto es muy importante porque le abrió las puertas hacia la independencia y le ayudó a segmentar las bases sólidas para ofrecer a familia la estabilidad económica que necesita a pesar de circunstancias que se le puedan presentar.

“Agradezco a Dios por darme las herramientas para sacar adelante a mi familia pero sobre todo por darme la voluntad y las fuerzas que necesito para hacerlo”, dice. Y explica que a la hora de preparar sus dulces utiliza cocos nuevos, batatas y piñas frescas, buscando cada uno de los ingredientes sin premura, tomando en cuenta los detalles para que su resultado sea exquisito. Patricia nunca pensó que pelar cocos, guayarlos y cocinarlos y la elaboración improvisada de platos con alimentos que tenía a la mano, la llevarían a convertirse en una pequeña empresaria.